
Según el autor, el ideal regulativo del juez debe ser el procurar alcanzar la justicia sin salirse del derecho. Ni el juez activista ni el formalista deben ser modelos a seguir. El ejercicio del derecho requiere de una buena dosis de pensamiento crítico, de imaginación y de creatividad.
En el libro se analizan conflictos humanos, algunos de los cuales perduran en nuestros días. Imágenes de la realidad social en un mundo en movimiento; hechos acontecidos que encendieron una reacción pública; delitos que provocaron una acción del derecho a través de los magistrados.
Con la inteligencia que lo caracteriza, este gran jurista nos muestra otra óptica para resolver esos conflictos, para aplicarla en situaciones que, sin ser tan resonantes, debemos dirimir a diario.