
Una revista se aprecia según los desafíos de su tiempo e incluso más allá de su coyuntura; su legado consiste en sugerir otras formas de lectura, con frecuencia a contrapelo de su época, como lo afirmara Walter Benjamín. La revista colombiana de letras y artes Espiral (1944-1975) fue ante todo un espacio vivo de polémicas contradicciones y diatribas que estimuló a la pacata Bogotá de los años cuarenta. Su prisma interdisciplinario, su duración y el impacto que tuvo con sus diversas iniciativas (concursos, emisiones radiales, exposiciones de arte, proyecto editorial, red de corresponsales iberoamericanos, asociaciones de artistas e intelectuales colombianos, manifiestos, etc.) la convierten en una de las revistas más significativas de nuestra historia.
Cuando comenzó labores, eran tiempos convulsos: de lucha contra el fascismo en el mundo, del inicio de la Violencia en Colombia y de la peste de las dictaduras en América Latina. Espiral es un reflejo de dichas maderas. Para sobrevivir tuvo que transformarse: sus primeros números nacieron bajo el fantasma de la guerra civil española (cuyos ecos republicanos no dejaran de aparecer, sobre todo en poesía, hasta su último número) y la ilusión pasajera un mundo plural que luchaba contra el fascismo. Luego, ante el cambio de régimen político en Colombia en 1946 y el posterior asesinato de Gaitán con la violencia que se arraigó en el país, Espiral tuvo que sobrevivir viendo varios de sus miembros perseguidos y luego en el exilio (Luis Vidales, Osorio Lizarazo), tuvo que sortear las censuras de las dictaduras civiles y militares (1946-1958), de Ospina Pérez, Laureano Gómez, Rojas Pinilla y la Junta militar. Quizá por ello en la revista no hay comentarios explícitos a la violencia en Colombia hasta los años sesenta. Al mismo tiempo, Espiral fue tribuna de refugio y expresión de múltiples exiliados latinoamericanos en todo tipo de costas ajenas.
Contenido
Agradecimientos
Estudio crítico
Antología
Sección narrativa
Sección artes plásticas
Sección poesía