
En esta novela Manuel Zapata Olivella resucita a Hemingway y construye una ilación de acontecimientos ficticios que preceden a su defunción. Lo presenta como protagonista de muchas de sus fantasías machistas y de su afición a la caza mayor antes de sufrir una muerte violenta por sus propias manos, transformado en cazador de sí mismo entre delirios, alucinaciones y confusiones.
En Hemingway, el cazador de la muerte, el pretexto para esta incursión en su psique es un safari a Kenya en busca del Mamut Sagrado de los kikuyos en las alturas del monte Kenya. Hay en ella una mezcla de realidad y ficción, de verdad y mentira. Y tiene más que ver con la cultura africana, con la visión de Kenya de un forastero durante un período histórico bien definido, que con turismo. Sin embargo, lectores que busquen “verdades” en esta novela deben avanzar cautelosamente. Hemingway, el cazador de la muerte representa una continuación por parte de Manuel Zapata Olivella a poner figuras históricas en contextos ficticios. Changó, el gran putas y El fusilamiento del diablo ejemplifican esta tendencia. Son narrativas postcoloniales de resistencia y afirmación cultural con la búsqueda de un sentido de “lugar” al centro del discurso.